: Esta fue la última película live-action en la que Michael J. Fox interpretó un papel protagónico en el cine. Durante el rodaje en Nueva Zelanda, los síntomas de su enfermedad de Parkinson comenzaron a agravarse notablemente, lo que lo llevó a refugiarse posteriormente en la actuación de voz y en roles televisivos de menor exigencia física. Su carisma en este filme sigue siendo recordado como uno de los puntos más altos de su carrera post- Back to the Future . ¿Por qué vale la pena verla hoy en día?
Esa noche, en el salón de casa de Dani, se reunieron tres amigos más: Elena, la escéptica; Javi, el miedoso, y Cris, la que siempre bromeaba. Prepararon palomitas, apagaron las luces y conectaron el viejo reproductor de vídeo que Dani conservaba de su infancia.
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